EL TIEMPO DE LAS MUJERES

Zenaida Pérez Gutierrez

Sencillamente volví a recordar, la causa de las mujeres une. Hace algunos ayeres a la comunidad de Tlahuitoltepec le tocó vivir la etapa de las grietas, de todo tipo, político, estructural, social, comunal y terrenal o de suelo. En el momento más álgido de esta crisis, cada quien trató de exponer lo mejor de sí para salvar la vida comunal de la comunidad, de recuperar los valores por nosotros mismos, pos nuestras familias, por nuestra gente y comunidad.

Hoy, pasado algún tiempo, esta conmemoración sucede como en las mejores fiestas. Las pequeñas localidades, núcleos poblacionales, agencias, rancherías o como se les quiera llamar, se han llenado de motivo y han iniciado desde finales del mes pasado a organizar su participación, con entrenamientos deportivos, para llegar bien preparadas a la fiesta del 8 de marzo. Tal vez sin tanto conocimiento sobre el origen de esta remembranza, lo que hoy importa es que nos relajemos, que nos demos tiempo como mujeres, entre mujeres para sacar los problemas que nos agobian, para soñar y sobre todo para saber que no estamos solas.

Este 8 de marzo, cuando se cumple el centenario del Día Internacional de la Mujer, declarado como tal en 1910, la autoridad municipal de Santa María Tlahuitoltepec, a través de la Regiduría de Educación, cultura y deporte, organizó la “Convivencia comunitaria de mujeres Tlahuitoltepecanas”, para propiciar un encuentro-diálogo entre las mujeres mixes, referente a la vida comunitaria, la violencia y discriminación, así como su participación dentro de los cargos comunitarios.

La celebración del 8 de marzo al estilo mixe, comenzó con el “Foro compartiendo experiencias de vida comunitaria” donde se dio a conocer un informe de trabajo por parte de las mujeres que fueron autoridades en el año 2008, sobre el trabajo que realizaron con las mujeres del cabildo, las mujeres autoridades y sobre la coordinación de trabajo que mantuvieron con algunas organizaciones de la sociedad civil para la prevención y atención hacia la violencia y discriminación contra las mujeres.

Las actividades realizadas desde años anteriores, se dijo, es con miras a hacer una comunidad más respetuosa de los derechos de las personas, sin importar si es hombre o mujer, para alcanzar la verdadera complementariedad, donde una acción o condición no sea superior a otra, donde no haya discriminación por sexo o condición social, donde no sea violentada la mujer por ser mujer, y para alcanzar esto es necesario el aporte de todas y todos, de hombres y mujeres.

Por la experiencia de trabajo en Tlahuitoltepec, se dice que ha habido más talleres para las mujeres en el tema de sus derechos, por lo que en esta ocasión las mujeres pidieron que también se den talleres para los hombres. Aquí es donde la autoridad debe intervenir en la relación de estos talleres y en la convocatoria a los hombres. Las mujeres lo ven necesario para que los hombres conozcan los derechos humanos de las mujeres y puedan comprender a sus parejas y/o compañeras. Opinan que en las escuelas también se debe hablar del respeto a las mujeres.

Lo que caracterizó a esta celebración es que participaron cerca de 300 mujeres provenientes de los diversos espacios que habita Tlahuitoltepec. Se observó vida, diversidad y dejó la esperanza de solidaridad. Se vivió mucha fortaleza y se mostró el potencial de las mujeres como agentes de cambio, como transformadoras de la realidad.

Las mujeres reconocieron la lucha y fortaleza de las mujeres grandes, de las madres, abuelas, tías, madrinas que antes que las presentes tuvieron que afrontar y superar grandes retos que hoy nos permiten convivir tranquilamente en este espacio. También reconocieron a los hombres solidarios que han reconocido el aporte de la mujer en el bienestar de la comunidad, y les han abierto paso al andar.

Una de las grandes peticiones que hicieron las participantes del foro es que la celebración de esta fecha no quede a voluntad de una autoridad, sino que se siga haciendo año con año. Las autoridades escucharon atentamente estas peticiones y propuestas de las mujeres para mejorar su situación.

Les decía que en algún momento de mi vida escuché que la causa de las mujeres no tiene tiempos políticos o electorales, y tanto el foro como el encuentro deportivo, demostraron que en lugar de preocuparnos por las grietas, debemos celebrar la unión. Un vasto agradecimiento a esas grandes mujeres que nos contagian su entereza a las que vamos comenzando en este andar, un reconocimiento y felicitación a todas las mujeres de todas las edades y de todos los lugares.