NI IMPUNIDAD, NI DESPOJO: OAXACA EXIGE JUSTICIA
El mundo atraviesa una crisis civilizatoria sin precedentes. El contexto de guerra en Europa, Asia, África, las invasiones en América, el avance del extractivismo, el colapso climático, la concentración de la riqueza por tecnócratas y la disputa por los bienes comunes están reconfigurando el planeta bajo la lógica del capital. Los territorios se convierten en zonas de sacrificio para garantizar minerales, agua, energía, biodiversidad y corredores comerciales, mientras millones de personas enfrentamos el desplazamiento, la violencia y la destrucción de las condiciones que hacen posible la vida. Oaxaca no es ajena a esta realidad. Por el contrario, nuestros territorios indígenas, diversos, campesinos y comunitarios se han convertido en un objetivo estratégico para quienes pretenden convertir la naturaleza, la cultura y la vida en mercancía. En este escenario, quienes integramos la Asamblea por la Reconstitución del Movimiento Social en Oaxaca, hacemos el siguiente posicionamiento:
- La organización de los pueblos es nuestra mayor fuerza.
Oaxaca nunca ha esperado que los gobiernos le concedan sus derechos. Cada una de las conquistas alcanzadas por los pueblos indígenas, las comunidades agrarias, el movimiento social, las organizaciones civiles y sociales, las mujeres, las diversidades, la juventud y el sindicalismo ha sido fruto de la organización, la movilización, la resistencia y la rebeldía. Nuestra historia demuestra que frente al autoritarismo, la represión y el despojo, los pueblos de Oaxaca siempre han respondido construyendo organización desde abajo, fortaleciendo la vida comunitaria y defendiendo el territorio. Esa memoria colectiva es la que hoy nos vuelve a convocar.
Por ello, las organizaciones sociales, pueblos indígenas, comunidades, colectivas, sindicatos, feministas, diversidades sexo-genéricas, personas defensoras de derechos humanos y ciudadanía organizada hemos decidido construir una amplia alianza como una expresión legítima de organización y resistencia frente a la profunda crisis de derechos humanos. Nos movilizamos porque la justicia continúa siendo una deuda para las víctimas, porque los despojos avanzan bajo la protección del poder político, criminal y económico, y porque la defensa de los derechos colectivos exige hoy más que nunca la unidad de los pueblos, los movimientos y la sociedad. Reafirmamos que la organización y la movilización social son derechos fundamentales y que ningún gobierno tiene legitimidad para intentar debilitarlos.

2. Cambió el gobierno, pero no cambió la realidad de los pueblos.
La autonombrada Cuarta Transformación prometió un cambio profundo para Oaxaca. Sin embargo, las condiciones estructurales de desigualdad, exclusión e impunidad permanecen prácticamente intactas. Oaxaca continúa siendo una de las entidades con mayores niveles de pobreza del país: el 58 % de su población vive en situación de pobreza y el 20 % en pobreza extrema. Las consecuencias siguen recayendo sobre los pueblos indígenas, las mujeres, las personas defensoras de derechos humanos, las personas de la diversidad sexual, las y los trabajadores y las comunidades que sostienen la vida en el estado.
Decidimos movilizarnos porque estamos hartas y hartos de la impunidad que lacera la vida de Oaxaca. Denunciamos que cambió el color del gobierno, pero no cambió la realidad que enfrentan los pueblos y comunidades. La violencia, el despojo, la criminalización, el abandono institucional continúan siendo la respuesta del Estado frente a las legítimas demandas de justicia y dignidad. Denunciamos la corrupción y el nepotismo del gobierno. Quienes hoy gobiernan no pueden seguir escudándose en discursos de “transformación” o “primaveras” mientras persisten las mismas prácticas que durante décadas han negado los derechos fundamentales de la población. Exigimos investigaciones independientes e imparciales para todos los crímenes, castigo a los responsables materiales e intelectuales, reparación integral para las víctimas y garantías efectivas de no repetición. La justicia no puede seguir siendo una promesa incumplida ni un privilegio reservado para unos cuantos.
3. El desarrollo que nos ofrecen significa despojo, cárcel y muerte para los pueblos
Los megaproyectos y el extractivismo constituyen hoy la principal expresión de un sistema capitalista contra los pueblos y comunidades de Oaxaca. Bajo el discurso del desarrollo, la modernización y la inversión, los gobiernos federal y estatal impulsan un modelo económico que privilegia la rentabilidad privada sobre los derechos colectivos. El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, la presa Mujer Solteca, el Corredor Zapoteco, los grandes proyectos inmobiliarios y empresariales como el Parque Oaxaca y la expansión de concesiones mineras en el Istmo, la Costa, la Sierra Norte, la Sierra Sur, los Valles Centrales y la Mixteca forman parte de una misma estrategia para apropiarse de los territorios y de los bienes comunes.
Denunciamos que estos proyectos avanzan mediante consultas manipuladas, simulaciones de participación, corrupción, opacidad y captura de las instituciones públicas por intereses empresariales y políticos. El desarrollo no puede seguir utilizándose como argumento para justificar los despojos. Exigimos el respeto pleno al derecho de los pueblos y comunidades a la libre determinación, el respeto a sus declaratorias de territorios prohibidos para proyectos de inversión, así como la cancelación de todos aquellos proyectos impuestos que amenazan la vida comunitaria, el agua, los bosques y los territorios.

4. La criminalización y la desmovilización son políticas para imponer el despojo
Cuando los pueblos se organizan para defender sus derechos, la respuesta del Estado no ha sido el diálogo, sino la persecución. La criminalización de la protesta principalmente en el Istmo de Tehuantepec, la fabricación de delitos, el uso de grupos de choque contra las manifestaciones públicas, la vigilancia, las amenazas, el hostigamiento, la estigmatización, la cooptación de liderazgos y las campañas de desinformación no son hechos aislados: forman parte de una estrategia sistemática para fragmentar a las comunidades y movimientos sociales, sembrar miedo y abrir paso a los intereses económicos sobre los territorios.
Denunciamos la responsabilidad del Estado mexicano en la construcción de este clima de persecución y exigimos el cese inmediato de toda forma de criminalización contra quienes defienden derechos humanos y territorios. La obligación del Estado es garantizar la libertad de expresión, el derecho a la identidad, la protesta social, la organización colectiva y la defensa de los derechos humanos, no perseguirlas ni debilitarlas.
5. Las luchas sindicales defienden los derechos del pueblo
La historia democrática de Oaxaca no puede entenderse sin las luchas sindicales. Las organizaciones de trabajadoras y trabajadores han sido protagonistas en la conquista de derechos laborales, en la defensa de la educación pública, de la salud, de la seguridad social y de condiciones dignas de trabajo. Muchas de las libertades de las que hoy gozamos son resultado de décadas de movilización sindical y popular, no son una dádiva de los gobiernos.
Denunciamos los intentos permanentes por desprestigiar, dividir y criminalizar al movimiento sindical, así como las políticas que buscan restringir el ejercicio de los derechos laborales y la libre organización. Exigimos el respeto irrestricto a la libertad y autonomía sindical, a la negociación colectiva y a todas las conquistas alcanzadas por generaciones de trabajadoras y trabajadores que hicieron de la organización una herramienta para transformar la realidad, alto a los despidos injustificados.
6. Las mujeres seguimos en resistencia y sostenemos la vida
Las mujeres hemos sido protagonistas de la digna historia de organización y transformación de Oaxaca. Desde las comunidades indígenas y afromexicanas, los barrios, los sindicatos, las organizaciones sociales, las colectivas feministas, las diversidades sexo-genéricas y los movimientos en defensa del territorio, hemos sostenido procesos fundamentales para la defensa de los derechos colectivos, la reproducción de la vida comunitaria, el cuidado de los bienes comunes y la construcción de alternativas frente a la violencia y los despojos. Sin embargo, nuestro trabajo político, comunitario y de cuidados continúa siendo sistemáticamente invisibilizado, mientras persisten profundas desigualdades que limitan el ejercicio pleno de nuestros derechos, aunado a la grave crisis feminicida y de desaparición que también aqueja a Oaxaca, tratándola de disfrazarla y ocultarla con la Guelaguetza comercial operada por el Estado que ha mercantilizado a Oaxaca, su gente y sus formas de vida.
Oaxaca sigue siendo uno de los estados donde las mujeres y las diversidades sexo-genéricas enfrentan mayores condiciones de desigualdad económica, exclusión social y violencia. La discriminación, la sobrecarga de los trabajos de cuidado, las brechas salariales, el acceso desigual a la tierra, la violencia política, la violencia comunitaria y la violencia institucional se entrelazan con un contexto de impunidad que permite la continuidad de los feminicidios y otras formas de violencia machista. Tan sólo durante 2026, 43 mujeres han sido asesinadas en Oaxaca, una cifra que evidencia el fracaso del Estado para garantizar el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.
Denunciamos que la violencia contra las mujeres la expresión de un sistema patriarcal que se articula con el modelo económico de despojo y con instituciones que continúan respondiendo con indiferencia e impunidad. Exigimos al Estado asumir acciones serias que no sean solo simulaciones como las que han plagado a la Primavera Oaxaca para ellos, pero ha sido un oscuro invierno para las mujeres.
Exigimos garantías plenas para todas las mujeres presidentas municipales quienes están en riesgo por defender los intereses de sus pueblos y para todas las que ocupan cargas electas por sus sistemas normativos internos.
7. No aceptamos que conviertan nuestra cultura y nuestra vida en mercancía
Oaxaca es reconocida mundialmente por la riqueza de los pueblos originarios, las lenguas, nuestros conocimientos, las expresiones artísticas, los sistemas comunitarios y la diversidad cultural. No obstante, mientras las comunidades enfrentan pobreza, desplazamiento y despojo, las instituciones gubernamentales y los intereses privados utilizan esa riqueza cultural como un recurso para atraer inversiones, promover megaproyectos, expandir el turismo y fortalecer una imagen comercial del estado.
Denunciamos la mercantilización de las culturas originarias y la utilización del Estado para apropiarse simbólica y económicamente del patrimonio colectivo de los pueblos. Rechazamos la folklorización de las identidades, la apropiación de los conocimientos y la reducción de la cultura a una mercancía. La riqueza cultural de Oaxaca no pertenece a los gobiernos ni a las empresas; pertenece a los pueblos que la han creado, defendido y transmitido durante generaciones. La cultura no puede utilizarse para encubrir políticas de despojo ni para convertir la vida comunitaria en un producto de consumo.
8. Mientras exista despojo e impunidad, habrá organización y resistencia
Frente a la desigualdad, la violencia, la impunidad y el despojo, reafirmamos que la movilización social constituye un derecho humano y una expresión legítima de la participación democrática. A la Cuarta Transformación y la Primavera Oaxaqueña: ¡No podrán dividir nuestras luchas! La historia de Oaxaca demuestra que los pueblos siempre han sabido organizarse para defender la vida y construir alternativas frente a la injusticia.
Exigimos al Estado mexicano y al Gobierno de Oaxaca que asuman plenamente su responsabilidad de garantizar los derechos fundamentales de todas las personas; proteger a quienes defienden la tierra, el territorio y los derechos humanos; combatir la impunidad; detener la imposición de megaproyectos; respetar la libre determinación de los pueblos; garantizar los derechos laborales y sindicales; y reconocer a las culturas originarias como sujetos colectivos de derechos, no como mercancías al servicio del mercado.
Oaxaca de la resistencia, Oaxaca a 22 de julio del 2026
¡Los pueblos de Oaxaca seguiremos organizándonos, alzando la voz y defendiendo la vida, la tierra, el territorio y nuestros derechos!
¡22 de Julio, Día Estatal contra el Extractivimo y contra las Violencias!
ASAMBLEA POR LA RECONSTITUCIÓN DEL MOVIMIENTO SOCIAL EN OAXACA




