OCHO AÑOS SIN SOL, OCHO AÑOS DE IMPUNIDAD. La deuda del Estado con María del Sol sigue intacta.

Hoy se cumplen 8 años del artero feminicidio que le arrebató la vida a mi hija María del Sol Cruz Jarquín, a Pamela Itzamaray y a Adelfo, y al mismo tiempo también se cumplen ocho años de total impunidad, ni el feminicidio, ni el robo del equipo fotográfico de mi hija, ni el delito electoral fueron sancionados, además de un proceso administrativo por corrupción ydesvío de recursos que subyace en el limbo.

Son 96 largos meses en los que el silencio de su ausencia duele profundamente frente a la indiferencia de las instituciones públicas encargadas de garantizar el derecho a la justicia, la reparación del daño y la no repetición.

Más de 35 mil días y más de 840 mil horas donde hemos visto como el tiempo se vuelve implacable verdugo concitando al olvido para que, poco a poco, el timbre de su voz, la calidez de sus abrazos o su andar apresurado se queden en algún lugar oscuro de la memoria. Los mismos días y horas han pasado sobre el papeleo que eufemísticamente llaman “carpetas de investigación” hoy empolvadas, desquebrajadas, quemadas por el sol o llenas de humedad en algún edificio de la burocracia del Estado.

Hoy, de nueva cuenta, en el espacio público, recordamos la existencia de María del Sol y agradezco a la vida, en lo personal, lo que me tocó vivir con ella en sus 27 años.

Ocho años después, nadie olvida, seguimos aquí proclamando justicia para Sol, pese a la pesada lápida de impunidad que cubre su feminicidio, una que ha sido forjada por cada persona, la mayoría hombres, que han tenido en sus manos la anhelada justicia pero que por miedo, complicidad, fraternidad, corrupción, indignidad y negligencia han preferido cerrar la puerta a la verdad. Aunque ellos mismos llevan sobre sus espaldas su propia lápida.

Así, en México, la impunidad castiga a las víctimas, como claramente lo hemos experimentado en los procesos judiciales tras el feminicidio de María del Sol perpetrados por hombres que han sido capaces de asesinar movidos por codicia material y ambición de poder, protegidos por un aparato de justicia que sirvió para “ocultar”, “tergiversar”, “robar”, “cambiar” y “extraviar” la verdad, la volvieron humo.

Aunque lo hubiéramos querido, el feminicidio de Sol el 2 de junio de 2018 en Juchitán de Zaragoza no fue el último, después de ella, la violencia feminicida ha enlutado más de cien hogares oaxaqueños por año, es decir más de 800 crímenes violentos en estos ocho años en Oaxaca, 867, para ser exactas.

Tantas vidas arrebatadas son una clara muestra de que las autoridades no han hecho nada para erradicar la violencia contra las mujeres, aunque sus estadísticas pretendan decir lo contrario.

En tanto en Juchitán de Zaragoza esta violencia tiene un sesgo preocupante, cuando vemos que está relacionada con grupos delincuenciales, las mujeres convertidas en botín de guerra, y cuando el gobierno no previene, no sanciona, no atiende la violencia contra las mujeres, viola flagrantemente las leyes internacionales y nacionales, viola el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Ya lo hemos advertido, la violencia generalizada tiene un impacto grave en la vida de la población y de manera específica en las mujeres.

Por ello, a ocho años del feminicidio de María del Sol me uno al llamado, que espero con el corazón, no sea un llamado estéril a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que la propuesta de ley que se impulsa a fin de modificar el delito de feminicidio sea para más y no para menos para las mujeres. Sirva para combatir el delito y no para ocultar la peligrosa realidad.

También le decimos desde aquí que el principal problema que hemos enfrentado es la negación sistemática de nuestros derechos por parte de las estructuras de justicia, el feminicidio de María del Sol es uno de los 95 de cada cien que no se castigan en México. Las leyes son el piso para erradicar la impunidad, sin embargo, la falta de acceso a la justicia está directamente relacionado con las actuaciones de las fiscalías y los tribunales donde sigue ausente la perspectiva de una justicia que sirva para erradicar la violencia basada en la discriminación por ser mujeres, que entiendan que estamos frente a un problema social de graves consecuencias.

Al gobernador Salomón Jara Cruz le recuerdo que aunque no fue durante su mandato, el feminicidio de María del Sol sigue sin justicia, que su obligación es la justicia, porque lo que hoy protege, mañana lo marcará para siempre, hasta hoy en su mandato más de 300 mujeres ha sido asesinadas por las mismas razones que ocurrió con su antecesor, el senador morenista Alejandro Murat.

Hoy se cumplen ocho años de ausencia y ocho años de impunidad, la deuda del Estado con María del Sol sigue intacta.

Oaxaca, 2 de junio de 2026

 

     

     

 

 

 

 

 

 

 

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