La educación pública y gratuita es un derecho humano y debe formar parte de la agenda pública y social, por lo que resulta necesaria la movilización y lucha en todos los frentes para obtenerla. Esta fue uno de los principales consensos a los que se llegó en el segundo Foro Universitario por la Gratuidad de la Educación Superior en Oaxaca, realizado en este primero de octubre en el auditorio de la Facultad de Contaduría de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) , al cabo del cual un grupo de estudiantes hicieron pública su asociación para interponer amparos contras los pagos de inscripción, reinscripción y cuotas que les han sido impuestos en la mencionada casa de estudios.
Antes, se estableció que según cifras oficiales hoy existen en México cinco millones, 120 mil jóvenes en edad universitaria que no están estudiando una carrera universitaria, al tiempo que a las universidades públicas en el país se les asigna un presupuesto de más de 58 mil millones de pesos al año. Cantidad sobre la que uno de los participantes al foro, el profesor, Rogelio Vargas Garfias, señaló que a la UABJO en Oaxaca le corresponden tan solo 1639 millones pesos.
En su participación, el también investigador señaló que, aunque este en la ley, a la hora de la verdad al estado mexicano no le interesa realmente el procurar la gratuidad en la educación superior del país, ni el apoyo a la permanencia en las universidades de estudiantes escasos recursos. Citando como prueba de ello el desdén oficial a la procuración de comedores estudiantiles y la apertura de casas de estudiantes.
Vargas Garfias se pronunció por una verdadera participación democrática del docente y del trabajador no docente hacía el interior de la vida activa universitaria donde la prioridad no sea la obtención de plazas. Apunto también que según cálculos obtenidos de los datos oficiales y de las inercias presupuestales, un estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) les cuesta a las arcas públicas tres veces más que un estudiante de la UABJO.
Después, la también participante en el foro, Yesica Sánchez Maya, asociada e integrante de la directiva de la organización defensora de derechos humanos, Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, lanzó una pregunta para su análisis: ¿Dónde quedó la universidad como espacio de formación política? La activista señaló que hoy en día los espacios de reflexión y diálogo se han ido paulatinamente apartando de las escuelas de educación superior, con lo cual se ha ido dejando de lado la misión de generar sujetos críticos.
Luego de que minutos antes profesoras y profesores de la UABJO, señalaran que hoy existen carreras en la universidad en la que se están pidiendo a las alumnas y alumnos hasta 43 mil pesos para poder cursar y solventar su semestre, Sánchez Maya consideró que en el tema de la gratuidad educativa el aspecto legal está ya ganado, considerando que ha sido la parte de empuje social la que está impidiendo que se pase de una gratuidad formal dada por las leyes, a una gratuidad formal plenamente establecida en las universidades.
Sánchez Maya remarcó que para hacer posible la gratuidad en la educación pública hay que convertir a la gratuidad en un derecho humano, que vaya más allá de una prerrogativa, privilegio o necesidad. La fundadora de Consorcio, apuntó que hoy las y los estudiantes deben considerarse a sí mismos como personas que tiene derechos que el estado mexicano está obligado a garantizar.
“Los derechos nunca han sido gratuitos, siempre ha sido necesario luchar por ellos. Nunca ha habido nada que no se logre a partir de exigir, luchar y gestionar”, apunto la defensora. A lo que el tercer participante del foro, el activista y comunicador, Miguel Ángel Vázquez de la Rosa, definió que para avanzar a un derecho de plena gratuidad educativa es necesario incomodar y se debe considerar a esta como una búsqueda permanente.
De la Rosa patentizó que no basta con subir presupuestos, sino que lo que debe buscarse hoy en el tema es articular una política pública coherente, articulada y que se pueda sostener en el tiempo. “Si realmente estamos viviendo un proceso de transformación este debe llegar a las universidades, lejos de los pactos y acuerdos que se hacen al amparo más oscuro de las institucionalidades”, apunto el también columnista político.
En el mencionado foro se consideró además primordial el luchar contra la corrupción y opacidad en la administración de la vida universitaria para obtener una real transparencia y rendición de cuentas en la gestión de recursos públicos. Además de que a raíz de lo dejado por recientes y lejanos actos públicos y violentos ocurridos en la UABJO, se formuló un pronunciamiento en contra del porrismo universitario y los hilos e intereses de poder que lo alimentan, sostienen e impiden un correcto funcionamiento de la vida pública e institucional de la universidad.


